El inefable Presidente saliente, Alan García Pérez, ha mencionado que no concurrirá a la transmisión de mando del Presidente electo Ollanta Humala, por consiguiente tampoco entregará la Banda Presidencial, rompiéndose con una tradición democrática que simboliza la entrega del mando al gobernante entrante.
Por respeto que se merece el pueblo, el inquilino de Palacio, debió ir al Congreso de la República a dar su último mensaje presidencial y hacer la entrega de la banda al electo presidente Ollanta Humala; sin embargo, lo cierto es que el megalómano presidente no quiere enfrentarse a los legítimos representantes del Congreso, elegidos por el pueblo; pues en un gesto de desprecio por las tradiciones, que pinta de cuerpo entero su actitud cobarde, estaría tratando de huir de los abucheos y silbatinas, que bien merecido lo tendría de producirse el hecho. Por supuesto, en Palacio no estará la portátil aprista, ni los mermeleros de la prensa palaciega para inflar su ego colosal, suficiente tiene con su inflamada panza.
El Presidente Ollanta Humala no tiene que sentirse desairado, pues la banda presidencial que lleva Alan García, en su segunda oportunidad, está manchada por la sangre de casi un centenar de compatriotas muertos por las balas de la represión, por los faenones, por la compra de jueces y fiscales, por los negociados evidenciados en los petroaudios, por la impunidad y protección a los corruptos, por la sobrevaloración de las obras públicas, por la entrega de concesiones sin licitaciones, y otros robos más. Hace bien, el compatriota Ollanta, en no hacer cuestión de estado la actitud infantilista del presidente saliente; sin embargo, hasta en eso se parecen Alan García con su socio Alberto Kenya Fujimori, pues el dictador tras “huir” del país -y renunciar por fax- nunca entregó la banda presidencial a su sucesor.
Sec. de Prensa y Propaganda.

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